dilluns, 25 / maig / 2009

Bona nit

Hoy voy a cambiar de lengua y voy a escribir en castellano porque quiero dedicar este artículo a un amigo mexicano, Raúl. Él se preguntó porqué casi nunca se acordaba de sus sueños y con este artículo voy a responder a su pregunta y a la de todas las personas que también se la hayan planteado alguna vez. Así es, esta vez voy a hablar de la segunda actividad a la que dedicamos más tiempo: dormir. Nos pasamos unas 8 horas al día durmiendo, 56 horas a la semana, 240 horas al mes y 2.920 hora al año, y la pregunta es: ¿porqué? ¿Por qué tenemos que dormir y desaprovechar 8 horas de nuestro día cuando lo que todos pedimos es que el día tenga 48 horas?


Primero quiero contar, para aquellos que aun no lo sepan, como funciona el sueño. Gracias al electroencefalograma (EEG), los investigadores pueden registrar la actividad eléctrica cerebral y mirar qué está pasando en el cerebro de una persona mientras duerme. Lo que de momento está establecido es que el sueño sigue un ciclo regular. El patrón del EEG cambia de forma predictible varias veces durante un único periodo de sueño. Hay cinco fases: la de movimientos oculares rápidos (REM) y las fases I, II, II, IV o fases sin movimientos oculares rápidos (NREM). Los niños pequeños pasan un 50% del tiempo en estado REM, los adultos un 20% y la gente mayor tienen menos de un 15%. Esta fase, también llamada ‘de sueño reparador’ nos permite consolidar conocimientos y la mayoría de los sueños tienen lugar en ella. Si te despiertas durante la fase REM, lo más seguro es que recuerdes lo que estabas soñando, en cambio si te despiertas en algunas de las otras fases (I, II, III, IV) lo más probable es que no recuerdes nada. Además, durante la fase REM los músculos están inactivos para prevenir la reproducción de nuestros sueños, esto significa que los sonámbulos no reproducen sus sueños ya que no están en fase REM.
Volviendo a la pregunta anterior: ¿para qué sirve dormir a parte del simple hecho de descansar? Años atrás, dormir nos hacía ser increíblemente vulnerables ante los depredadores por lo tanto tiene que haber algo muy importante que necesitemos y que conseguimos durante el sueño para tener que correr este riesgo. La respuesta exacta no la sabemos pero gracias a Randy Gardner que se pasó 11 días sin dormir sabemos que los síntomas serian los siguientes: empezaríamos a sufrir alucinaciones, desorientación y paranoia. Al cuarto día ya perderíamos funciones motoras, nos temblarían las manos y tendríamos problemas para hablar.

La siguiente pregunta es: ¿cómo lo hacemos para dormirnos y despertarnos? ¿Qué pasa en nuestro cerebro para que suceda esto? Sabemos que nuestro cuerpo posee una serie de relojes internos, todos controlados por regiones del cerebro que nos proporcionan un horario rítmico regular. Hay un área del cerebro que se llama núcleo supraquiasmático (parte del hipotálamo) que parece contener toda esta maquinaria. Este ritmo automático sucede como resultado del continuo conflicto entre dos fuerzas opuestas.

Con la idea de que estas fuerzas están bajo un control interno, podemos explorarlas en detalle, empezando con una descripción de sus nombres. Un ejército está compuesto por neuronas, hormonas y otras sustancias químicas que hacen todo lo posible para mantenernos despiertos. Este ejército se llama sistema arousal circadiano (proceso C). Afortunadamente, este es el opuesto a otro ejército igual de poderoso, también hecho de células, hormonas y sustancias químicas. Estos combatientes hacen todo lo posible para que nos durmamos y se llaman unidad homeostática del sueño (proceso S).
Esta es una extraña y paradójica guerra. Cuanto más control del terreno tiene uno de los ejércitos, más probabilidad hay que pierda la guerra. Es casi como si cada ejército quedase exhausto de tener el control y de vez en cuando ondea la bandera blanca. Para la mayoría de gente, el dominio del proceso C está latente durante 16 horas y lo mismo sucedería aunque estuviésemos viviendo en una cueva. Esta guerra también tiene fuerzas externas que regulan el conflicto, como son la cantidad de sueño necesario y la cantidad de sueño tomado. Seguidamente os explicaré los cronotipos de personas que pueden existir:
Alrededor de un 10% de las personas son ‘alondras’ (cronotipo temprano), el estado de más activación de estas personas es sobre las 12 de la mañana y se sienten más productivas unas horas antes de comer. No necesitan alarmas para despertarse, suelen decir que su comida del día preferida es el desayuno y consumen mucho menos café que los que no son alondras. Admás, empiezan a sentirse adormecidos sobre las 9 de la noche. Por suerte o por desgracia yo me encuentro dentro de este 10%, me encantan las mañanas, adoro el desayuno, nunca tomo café para despertarme y mis amigos me han visto varias veces dormirme en un bar o en una fiesta.
Sobre el 20% de las personas se encuentran en el polo opuesto, ellos son ‘búhos’ (cronotipos tardanos). En general, el momento del día en que están más activos son las 6 de la tarde, se sienten más productivos casi a media noche y raramente quieren irse a dormir antes de las 3 de la mañana. Los búhos necesitan indiscutiblemente varias alarmas para despertarse y si tienen la oportunidad, nunca se levantan antes de las 10. Su comida del día preferida es la cena y necesitan toneladas de café para despertarse. Seguramente pensaréis que en nuestra sociedad los búhos no descansan tan bien como las alondras, y ciertamente esto es así. Los cronotipos tardanos normalmente acumulan mucha falta de sueño durante sus vidas.
El comportamiento de las alondras y los búhos es muy específico. Los investigadores piensan que estos patrones son detectables durante la niñez y yacen en la complejidad genética del cerebro que gobierna nuestro ciclo de sueño/vigilia. Al menos un estudio muestra que si el padre o la madre es alondra, entonces la mitad de sus hijos también lo serán. Y así mismo sucede en mi caso, mi padre se levanta cada día a las 6 de la mañana (domingos incluidos) sin tener ninguna obligación de hacerlo, a las 11 de la noche ya está durmiendo y al igual que yo, el café no le afecta en absoluto.
El resto de la población, es decir, el 70% se encuentra entre estos dos extremos, pero evidentemente habrá gente que se identificará más con las alondras y otras con los búhos.

Aquí lo dejo. Espero que esta lección de sueño y ornitología os haya servido para responder vuestras preguntas, ahora, lo mejor que podéis hacer es iros a dormir para consolidar todo lo aprendido. Al menos yo es lo que voy a hacer! Bona nit!

Bibliografia:

John Medina (2008) Brain rules. Seattle: Pear press (pag 149-168)

divendres, 12 / desembre / 2008

La poesia de Chopin

M’agradaria començar dedicant aquest article a la meva ex companya de pis, la Lídia, amb la que he passat petits i grans moments. La Lídia, quan arribava a casa el primer que feia era posar música. Teníem les habitacions paret amb paret i com ja podeu suposar, jo sempre sentia el que ella escoltava. El que potser per alguns els hi resultarà curiós, és que el 90% del temps escoltava música clàssica i d’aquest 90% un 80% era, concretament, Chopin. Si us he de ser sincera, les estones que havia estat escoltant música clàssica abans de viure amb ella eren ben escasses, igual que els meus coneixements musicals, però quan escoltava aquella música hi havia alguna cosa en ella que em feia posar la pell de gallina. Com més l’escoltava més bonica em semblava, i és que la música de Chopin em transmetia les mateixes sensacions que quan llegia un poema de Neruda o veia una pel·lícula de les que et fa caure alguna llàgrima. I jo em pregunto: com pot ser que una cosa, que en principi és tant poc explícita, pugui transmetre tant?

El paral·lelisme entre la música i la poesia no és res nou, i en el món de la neurociència, la música i el llenguatge també semblen tenir vides paral·leles. Nombrosos investigadors han estudiat la relació a nivell cognitiu entre aquests dos termes i sembla ser que algunes semblances han trobat:

Començarem amb una prova: si jo us dic la frase ‘ella canta una cançó’ i la frase 'la mare cuina arròs' , quina de les dues us facilita més el record de la paraula 'música' ? Segurament el 100% de les persones que llegeixin això diran que és la primera frase.

Aquest efecte és conegut com el 'priming' semàntic i consisteix en que si el context (frase) anterior a una paraula està relacionat semànticament amb ella, aquesta serà més fàcil de recordar. S’ha estudiat que quan una paraula va precedida per una frase que no està relacionada semànticament amb ella el cervell reacciona de manera més ‘intensa’ que quan la mateixa paraula va precedida per una frase que està relacionada semànticament amb ella.

Molts experts en música diuen que la informació semàntica també és un aspecte important de la música. Ja se sap que els compositors utilitzen el ‘significat musical’ com a forma d’expressió, tot i així, hi ha certs desacords quan s’intenta definir el que és el ‘significat musical’. És evident que un tipus de música et pot transmetre determinades sensacions o recordar-te una determinada situació però, és possible que la música ens pugui transmetre conceptes específics, és a dir, conceptes amb un significat concret?

Per contestar a aquesta pregunta es va realitzar un estudi en que es va presentar als participants una paraula precedida per una frase o una melodia que estava relacionada amb aquesta paraula i una frase o una melodia que no ho estaven. Més avall trobareu un exemple amb el que podreu entendre millor el que us vull explicar.

Després es va preguntar als participants si la paraula que havien escoltat estava o no relacionada amb la frase o la melodia anterior. Els participants van contestar correctament un 93% de les vegades quan la paraula anava precedida per una frase i un 78% quan anava precedida per una melodia. Això volia dir que aquests eren capaços de relacionar la melodia amb la paraula. A més també, mentre duien a terme aquest tasca, se’ls hi va realitzar un registre electroencefalogràfic en el que es va mirar la reacció del cervell als 400 milisegons després d’haver escotat la paraula, tant si anava precedida per una melodia com per una frase i també van mirar si la reacció canviava depenen de si hi havia relació o no amb la paraula. Aquí teniu els resultats:

(Koelsch, S. et al., 2004)


Com podeu veure, la reacció del cervell (fixeu-vos en la ona que marca la fletxa) davant les paraules que no estaven relacionades amb la frase que havien escoltat abans (línia lila) era més intensa que la de les paraules que estaven relacionades amb la frase (línia blava). Però el sorprenent de tot això és que quan escoltaven una melodia i després una paraula no relacionada (línia taronja) passava exactament el mateix, és a dir, la reacció del cervell era més intensa.

Així doncs, segons aquest estudi podem dir que sí, la música també té significat i no només parlant a nivell emocional sinó també a nivell lexico-semàntic. Seria molt arriscat afirmar que la música és, semànticament parlant, igual al llenguatge, però si que es pot afirmar que la música pot evocar conceptes concrets i ben definits.

Us podria explicar més coses sobre les semblances entre la música i el llenguatge però millor que ho deixem per un altre dia, no us sembla?

Bé, la veritat és que no em puc aguantar d’explicar una mica més... Sabíeu que els experts en música quan escolten una melodia utilitzen molt més la part esquerra del cervell (part on es processa el llenguatge) en comparació amb la gent no experta? Aquí ho deixo.

Bibliografia:

Koelsch, S. et al. Music, language and meaning: brain signatures of semantic processing. Nature. 3, 302-307 (2004).

Patel, A. Language, music, syntax and the brain. Nature. 7, 674-681 (2003).

dilluns, 13 / octubre / 2008

El que Einstein no tenia

De petita, el meu ídol no era cap cantant ni actor ni dibuix animat sinó que era l’Albert Einstein; trobava fascinant la combinació de bogeria i intel·ligència que el caracteritzava i em sorprenia que darrera aquella imatge hi pogués haver una persona tant intel·ligent. Ja fa molt de temps que volia escriure un article sobre intel·ligència, i és que sempre li he tingut un cert respecte a aquesta paraula i també admiració per aquells que la tenen com a característica.

Però què és la intel·ligència? N’hi ha que diuen que és la capacitat d’adaptació al canvi, altres diuen que és una puntuació superior a 115 en el test d’intel·ligència i alguns altres apunten més alt i la situen a 120. Si hagués de fer la meva pròpia definició diria que és la capacitat de plantejar una bona pregunta i saber donar-li una bona resposta. Però també seria la capacitat de saber on buscar, la capacitat de saber quan actuar, quan parlar, quan callar o la capacitat de preveure el que vindrà. Tot això és el que jo considero intel·ligència i estic segura que cadascun de vosaltres té la seva pròpia definició.

La meva explicació sobre què és la intel·ligència no anirà més enllà de les línies que ja heu llegit. Avui el que us vull explicar és, i com molt bé diu el títol, el que Einstein no tenia. Com molts sabeu, el cervell de l’Einstein ha estat un dels més estudiats de la història i Sandra Witelson de la Universitat de McMaster va trobar en ell certes peculiaritats.

Concretament, va comparar el cervell de l’Einstein amb el de trenta-cinc homes i cinquanta-sis dones, i el que va trobar va ser que a ell li mancava un petit solc (escletxa), l’opèrculum parietal, el qual podria haver permès que en aquesta zona hi hagués una major concentració de neurones que establirien connexions entre sí de manera més senzilla i ràpida. A més, també es va veure com l’àrea parietal inferior era més ample. Aquesta àrea es caracteritza per ser la responsable del control del pensament matemàtic i de la capacitat visuoespacial. En conjunt, això podria explicar la increïble facilitat que Einstein tenia per resoldre problemes científics.


Tot i així, abans d’arribar a aquestes conclusions, s’ha de recordar que en aquest estudi només es va examinar un cervell, el d’Albert Einstein i per tant, seria convenient veure si altres genis matemàtics també mostren aquestes peculiaritats. A més, en l’estudi no es va observar el cervell a nivell microscòpic, el que vol dir que l’estudi no ens diu res sobre com estaven connectades les neurones ni tampoc com funcionaven. D’aquí es conclou que encara mai ningú ha pogut assegurar al cent per cent que les diferències anatòmiques trobades siguin les causants de la genialitat d’Einstein.

Finalment, m’agradaria afegir que amb el temps he après que ser intel·ligent no és, ni molt menys, condició d’èxit i que l’únic que te’l pot proporcionar és el treball, l’esforç i sobretot la voluntat d’arribar allà on un es proposa.

Referències:
Witelson, S.F., Kigar, D.L. and Harvey, T., The Exceptional Brain of Albert Einstein, The Lancet, 353:2149-2153, 1999.
Anderson, B. and Harvey T., Alterations in cortical thickness and neuronal density in the frontal cortex of Albert Einstein, Neurosci Lett., 210:161-164, 1996.
Diamond, M.C., Scheibel, A.B., Murphy, G.M., Jr. and Harvey, T., On the brain of a scientist: Albert Einstein, Experimental Neurology, 88: 198-204, 1985.

diumenge, 31 / agost / 2008

Un prejudici instantani

Sembla increïble pensar que un terme tant complex com ‘prejudici’ pugui ser definit, o més ben dit, explicat per la neurociència cognitiva. Tot i així, no sembla tant sorprenent quan es cau en el compte de que el cervell, com tots sabem, és el director dels pensaments i per tant, el prejudici i els estereotips també són dirigits per ell.

Considereu que la gent que té molts prejudicis sobre els altres té tendència a ser més racista? Aquesta és una pregunta que m’he plantejat, i si espereu una resposta, doncs la veritat, no la sé, però pel que he llegit i pel que llegireu vosaltres a continuació, no descartaria un ‘sí’ per resposta. I és que ambdós conceptes podrien tenir certes característiques comunes i no només semànticament parlant, com és obvi, sinó a nivell de funcionalitat cerebral. A què em refereixo aquí? doncs bé, a partir d’un estudi realitzat per Adrianna Jenkins de la universitat de Harvard en el 2007 es va veure que quan pensem en nosaltres mateixos o en persones que s’assemblen a nosaltres utilitzem una part diferent del cervell que quan pensem en persones que ens resulten diferents.

Ho explicaré més detingudament: el fet de jutjar el que una altre persona pensa o sent és una capacitat social molt important que tenim els humans, i aquesta és la que ens porta a crear els estereotips i prejudicis. Jenkins, a l’hora d’iniciar l’estudi, es va preguntar: ‘Com ho fem per creuar l’abisme que separa les nostres ments i les dels altres?’ Els resultats van mostrar que depenent de si ens sentim identificats i/o relacionats amb la persona o cosa que estem jutjant, llavors, el nostre cervell processa la informació en una o altre part del cervell.


Concretament, Jenkins i el seu grup van estudiar la part ventral medial del còrtex prefrontal (vMPC), la qual se sap que s’activa quan pensem sobre nosaltres mateixos, per exemple, si responguessis a la pregunta: ‘t’agrada el futbol?’, llavors, aquesta part del cervell tindria més activitat. Per descobrir què passa quan pensem en el que opinen els altres, els investigadors van mostrar a un grup de voluntaris fotos i descripcions de persones (anònimes) semblants i diferents a ells, després aquests havien de contestar una sèrie de preguntes com ara: ‘t’agrada anar al cine?’ i a més, també havien de dir si creien que dues de les persones de les fotos, una semblant i l’altre diferent a ells, els hi agradava o no el cine. Llavors, es va veure com els voluntaris mostraven activitat en l’àrea vMPC quan pensaven les respostes de les persones semblants a ells (però no quan pensaven les respostes de les persones diferents).

L’explicació que es va donar a aquest fenomen va ser que, com més semblant és la persona a nosaltres més empatitzem amb ella, la veiem més com som nosaltes i per tant se’ns activa més l’àrea vMPC, en canvi, les persones diferents les veiem com ‘menys humanes’ i per tant, aquesta àrea no l’utilitzem.

Per finalitzar, m’agradaria afegir part d’opinió personal. Crec que és sorprenent la rapidesa amb la que podem crear el perfil d’una persona sense ni tant sols conèixer-la, de fet, amb només veure-la no necessitem ni dos minuts per construir un prejudici sobre ella, no creieu que tots ens mereixem l’oportunitat de ser coneguts abans de ser jutjats? Segurament la majoria respondreu un ‘SI’ rotund, però tots sabem que els referents socials dominen les nostres ments, i que conseqüentment i involuntàriament (la majoria de vegades) creem el que jo diria ‘un prejudici instantani’. Moltes persones critiquen la psicologia perquè afirmen que cada persona és un ‘món’ i que no es pot anar ‘penjant etiquetes’, jo estic totalment a favor d’aquesta afirmació, però espero que la gent que també estigui d’acord amb ella no etiqueti als altres pel color de pell, per l’idioma, per les costums o per la religió; si us plau, no ens ofeguem en les pròpies paraules!
Referència:
Jenkins, A. C., Macrae, C. N. & Mitchell, J. P. Proc. Natl Acad. Sci. USA 105, 4507-4512 (2007).

dissabte, 7 / juny / 2008

Decisions emocionalment racionals

Des de sempre s’ha pensat que per prendre segons quines decisions és millor tenir el ‘cap fred’, és a dir, absent d’emocions i que en algunes circumstàncies l’emoció entorpeix el raonament. No puc negar que l’emoció incontrolada o mal dirigida pot ser la causant d’un comportament irracional, i penseu: quantes vegades us heu arrepentit d’alguna de les vostres accions o paraules degut a un estat emocional intens?

I és que l’emoció és el que ens fa ser humans, aquesta sensació que a vegades ens desborda de felicitat o ens enfonsa en la tristesa, però malgrat que a vegades la volem eliminar, sempre està present, en cada decisió, en cada paraula i en cada acció. No som màquines de pensar, no som ni freds, ni automàtics ni precisos i per més que ens esforcéssim no ho seriem mai.

Tenim tendència a pensar que la decisió més racional és la més encertada però des del meu punt de vista, això no és així. Penseu en què passaria si no tinguéssim aquest component emotiu: creieu que seriem precisos i encertats? Creieu que seria més fàcil prendre decisions? Creieu que deixaríem de ser irracionals en determinades situacions? Si heu contestat que sí a totes aquestes preguntes doncs em temo que us heu equivocat de mig a mig, i no us heu equivocat perquè jo ho cregui així, sinó perquè així s’ha demostrat. Sense emoció seriem totalment irracionals, o dit d’altre manera, l’emoció és el que ens fa ser racionals.

Ja sé que tot això sembla una gran contradicció, que quan ens trobem en un estat emocional intens actuem irracionalment però que l’emoció és el que ens permet ser racionals, com s’entén? Tot seguit us ho explico:

Damasio, un neuròleg que ha dedicat la seva vida a l’estudi de les bases neurobiològiques de la vida humana a més de guanyar el premi Príncep d’Astúries d’Investigació Científica i Tècnica al 2005 ha diagnosticat nombrosos pacients amb lesions a una part determinada del cervell: el lòbul frontal (color rosa i blau) i més concretament l’àrea prefrontal (color rosa).


Aquests pacients presentaven unes característiques peculiars: eren incapaços de mantenir una feina estable, tenien grans dificultats per les relacions socials, no mostraven respecte per ningú ni tampoc empatia, les decisions que prenien es trobaven totalment fora de lloc i el més sorprenent és que eren emocionalment plans, és a dir, els hi podien dir que es moririen al poc temps i mostraven total indiferència, cap mena de reacció emocional.

Damasio va arribar a la idea de que el defecte de raonament que mostraven aquests pacients, la falta de govern de la seva vida, podia ser degut a la manca emocional. Va suggerir que quan aquests pacients s’enfrontaven a una situació determinada no aconseguien activar una memòria relacionada amb l’emoció que els ajudés a escollir de manera més avantatjosa entre diverses opcions. Els pacients no feien ús de l’experiència relacionada amb l’emoció que havien acumulat al llarg de la vida.

La idea de que les emocions són intrínsecament racionals no és res nou. Tant Aristòtil com Spinoza pensaven que al menys algunes emocions, en les circumstàncies adequades, eren racionals, i en certa manera també ho van pensar David Hume i Adam Smith. Com a punt final, m’agradaria afegir que el terme racional no és equivalent a un raonament lògic explícit, sinó més bé a una associació amb accions o resultats que són beneficiosos per la persona que mostra emocions. Les senyals emocionals recordades no són racionals en i per si mateixes, però ens permeten prendre decisions de manera racional.

Bibliografia:

Damasio A. (2005) En busca de Spinoza: neurobiología de la emoción y los sentimientos. Barcelona: Ed. Crítica.

Damasio A. (2001) El error de Descartes. Barcelona: Ed. Crítica.

divendres, 2 / maig / 2008

'Recordar per oblidar' i 'Oblidar per recordar'

Aquest article va dedicat a la meva amiga Conxi i a tots aquells moments que hem passat juntes però que hem oblidat, sobretot en les nits de festa…ja m’enteneu! Ella em va demanar que escrivís un article sobre memòria, però en comptes de memòria avui parlaré d’una cosa que està íntimament relacionada amb ella: l’oblit.

Per començar, us donaré la raó del títol escollit. ‘Recordar per oblidar’: justificar aquesta frase és força senzill ja que, és evident que si volem oblidar alguna cosa abans l’haurem d’haver recordat, però la frase ‘oblidar per recordar’ ja serà una mica més difícil de raonar. Primer que tot, us heu preguntat mai si podria ser possible recordar-ho tot sense oblidar res? Suposo que us espereu que la resposta sigui negativa, però no, la resposta és afirmativa. Hi ha molts pocs casos al món però sí, hi ha gent que no pot oblidar. Us imagineu que ho recordéssiu absolutament tot? D’entrada sembla un avantatge però creieu-me que per aquestes persones això els hi representa un gran inconvenient i és que, no oblidar no és adaptatiu. És absolutament necessari que oblidem per recordar altres coses que ens seran més útils per sobreviure.

Per mi el tema de la memòria representa quelcom curiós. Si et poses a buscar informació sobre ella el més probable és que trobis un llistat de tots els mils de tipus de memòria que tenim…de treball, a curt termini, a llarg termini, manipulativa, verbal, espacial, sensorial, declarativa, prospectiva, biogràfica… i la llista continua. És evident que no em pararé a explicar cada una d’elles perquè al fi i al cap, totes serveixen pel mateix; per recordar. En canvi, si et poses a buscar informació sobre l’oblit llavors, el que trobes és simplement ‘oblit’. Ja sé que alguns em direu que dintre la memòria s’hi troba el record i també l’oblit i que per tant, quan definim un tipus de memòria estem definint els dos conceptes alhora, però, no sé perquè tinc la sensació de que pel món en general el verb 'recordar' és més important que el 'oblidar', quan en realitat les dues coses van agafades de la mà. I ara jo em pregunto: no serà potser per la connotació negativa que sempre se li ha atribuït a aquest fenomen? O potser serà perquè, com diu un dels meus professors, és menys ‘sexy’? Bé, sigui pel que sigui, tenim la sort de que en la història hi ha hagut uns quants personatges (amb tots els meus respectes) que han dedicat anys de la seva vida a estudiar això que en diem ‘oblidar’. Ara us en presentaré uns quants:

El primer d’ells i més conegut és el senyor Ebbinghaus, el qual va definir ‘la corba de l’oblit’ a partir del mètode d'estalvi. Aquest científic es va aprendre llistes de síl·labes sense sentit fins ser capaç de repetir-les dues vegades sense equivocar-se. Després, deixava passar per les diferents llistes intèrvals variables (entre 20 minuts i 31 dies) de temps i finalment, avaluava el seu oblit comptant el número de repeticions que necessitava per tornar a ser capaç de repetir dues vegades la llista sense error. I això és el que li va sortir:


(Baddeley, A. 1999)

Després tenim els senyors Bahrick i Wittlinger (1984) que varen estudiar l'oblit de cares, noms i idiomes a llarg plaç.


Llegenda:
Reconeixement de noms
Associació de noms-fotos
Reconeixement de fotos
Estalvi en aprenentatge
Nom amb clau fotogràfica
















(Baddeley, A. 1999)


(Baddeley, A. 1999)

Llegenda:
Comprenció lectura
Record voluntari espanyol-anglès
Reconeixement vocabulari espanyol-anglès
Record vocabulari anglès-espanyol
Reconeixement vocabulari anglès-espanyol.

I finalment us presentaré a la senyora Linton (1975) que va dibuixar la corba de l'oblit d'episodis autobiogràfics i es va dedicar cada dia a anotar amb detall en una fitxa dos fets que haguessin succeït. Després, segons els diferents intervals, treia un fitxa i llegia les claus (data, lloc, etc.) i intentava recordar l'episodi complet. Les conclusions a les que va arribar van ser que hi havia una tendència a recordar millor els episodis agradables i l'important paper que tenia el repàs.

(Baddeley, A. 1999)

Després d'haver fet les presentacions, no vull deixar de banda a la resta de científics involucrats en el camp de la memòria, així que per ells també va aquest article.
Bibliografia:
Baddeley, A. Memoria Humana: Teoria y Práctica. Madrid: Mc GrawHill (1999)

dissabte, 29 / març / 2008

Posicionem-nos!

Abans de començar la carrera vaig estudiar el batxiller científic-tècnic (mates, física, química i biologia). L'assignatura que més m'agradava no era ni filosofia, ni història, ni llengua, sinó que era física. Quan comentava a la gent que volia estudiar Psicologia em deien: “Psicologia? Però si és una carrera de lletres i a tu t’agraden les ciències.” I jo una vegada rere l’altre els hi repetia, “de lletra a Psicologia n’hi ha molta, però és lletra científica el que s’estudia”. Em van intentar convercer de que estudiés alguna cosa, diguem-ne que, més científica, però jo, que sóc tossuda, o dit més finament, d’idees fermes, no vaig canviar de parè. Ara, que estic a 4t de carrera, de tant en quan comento amb els meus amics les coses que estic estudiant. Un dia una amiga em diu: “Ah! però que estudieu Biologia a Psicologia? Em pensava que Psicologia era una carrera així com més de llegir!”. Llavors és quan jo m’estiro dels cabells i penso…”No pot ser!”.

Aquesta és una petita introducció per intentar posicionar la Psicologia dins del que considero que és, o més ben dit, el que és; una CIÈNCIA. I a continuació us presento un fragment del llibre ‘Making up the mind: How the brain creates our mental world’ de Cris Frith, on en el seu pròleg m’he vist plenament reflectida.

Ciències dures i ciències toves
‘En la jerarquia de la ciència, les ciències que es troben a dalt de tot són les ‘dures’ mentre que aquelles que es troben a baix són les ‘toves’. ‘Dur’ no vol dir que la ciència sigui més difícil. ‘Dur’ està relacionat amb el contingut de la ciència i el tipus de mesures que es poden dur a terme. (…)Les ciències dures, com ara Física i Química, estudien coses tangibles les quals poden ser mesurades de manera precisa. Per exemple, la velocitat de la llum és exactament 299.792.458 metres per segon, i un àtom de ferro és 55.405 vegades més pesant que un àtom d’hidrogen. (…) La Biologia solia ser una mica més 'tova' que la Física o la Química, però això va canviar dràsticament amb el descobriment de la doble cadena de molècules d'ADN que formen els gens (...).

Enfrontat amb aquesta precisió, he d’admetre que la Psicologia és molt 'tova'. El número més famós en la Psicologia és el 7, que són el número d’ítems que poden ser retinguts en la memòria de treball (és el tipus de memòria que utilitzem quan intentem mantenir un número de telèfon en ment sense escriure’l). El títol de l’article original escrit per George Millar en el 1956 va ser “El Màgic Número Set, Més o Menys Dos”. Així doncs, la millor mesura que els psicòlegs van descobrir podia variar quasi un 30% depenent de la persona. I és que cada un de nosaltres és diferent. És evident que cada un és diferent. Però també hi ha propietats de la ment que són comunes en tots nosaltres. Aquestes són les propietats fonamentals que els psicòlegs estan intentant descobrir. Els químics tenien exactament el mateix problema amb les roques que estudiaven abans de descobrir els elements químics en el segle divuit. Cada roca era diferent. En comparació amb les ciències ‘dures’, la Psicologia ha tingut poc temps per descobrir què s’ha de mesurar o com mesurar-ho. La Psicologia existeix des de fa uns 100 anys com una disciplina científica. Estic segur que, amb el temps, els psicòlegs hauran descobert què mesurar i hauran desenvolupat els instruments que ens permetran realitzar aquestes mesures de manera precisa.’

Digueu-me psicòlegs i futurs psicòlegs, quantes vegades heu dit que estàveu estudiant Psicologia i el següent que us han preguntat ha sigut: ” I ara m’estàs psicoanalitzant?” o “Em pots llegir la ment?”. Doncs l’autor del llibre no seria menys que nosaltres, i tampoc s’ha salvat d’aquestes preguntes. Ell ens diu:

‘(…)Hauria de ser llest. Com pot preguntar aquesta estupidesa? Només diu això per molestar-me. Recentment, em vaig adonar que jo era l’estúpid. És clar que puc llegir la ment de les persones. I no només els psicòlegs poden fer això. Tots llegim la ment dels altres. De quina altre manera doncs podríem intercanviar idees i crear cultura? Però com ho fan els nostres cervells per permetre’ns entrar en els móns privats de les ments dels altres?(...)
El món mental, on tots vivim, és una mica diferent de la realitat física. I en la vida diària estem tant preocupats per les ments dels altres com ho estem per la realitat física. La majoria de les nostres interaccions amb les altres persones són interaccions entre ments, no entre cossos. Estàs aprenent sobre la meva ment llegint aquest llibre i espero canviar les idees de la teva escrivint-lo.’

Frith, C. (2007) Making up the mind: how the brain creates our mental world. Oxford: Blackwell Publishing. (pag. 3-4, 16)